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Fortalecimiento de capacidades de actores socio-políticos progresistas
(Conceptos políticos innovadores)


Presentación:

La democracia mexicana requiere de actores sociales y políticos con capacidad de incidir en la vida pública. Transformar su participación e influencia en la toma de decisiones en políticas públicas. Junto a cierta debilidad de las instituciones encargadas de velar por los derechos de ciudadanía, en muchas ocasiones, carecen de habilidades intelectuales y prácticas para lograr sus objetivos.

Razón por la cual consideramos relevante orientar una parte de nuestro trabajo al fortalecimiento de la acción en el espacio público y a las capacidades intelectuales, institucionales, políticas y temáticas de las contrapartes identificadas con la centro - izquierda democrática.

Contrapartes y métodos:

Asesoría y consultoría dirigida particularmente a líderes progresistas: mujeres, jóvenes, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, funcionarios del gobierno federal, gobiernos estatales y municipales progresistas, a través de métodos de análisis político, elaboración de discursos progresistas, conceptos políticos innovadores, habilidades para la participación política, diseño de proyectos y manejo de temas estratégicos.

Temas de Asesoría:

  • Socialdemocracia e ideas progresistas
  • Política social y construcción de ciudadanía
  • Participación política femenina y políticas públicas desde la perspectiva de género
  • Política internacional y Globalización
  • Democracia sindical y seguridad socio-económica (empleo, política laboral)
  • Democracia y calidad de la política (estado social y democrático)
  • Liderazgos democráticos y progresistas
  • Representación y democracia en partidos políticos
  • Migración y desarrollo transfronterizo
  • Desarrollo local, municipal y buen gobierno (rendición de cuentas)
  • Seguridad Ciudadana y espacios públicos
  • Democracia y medios de comunicación

Conceptos Políticos innovadores

El dinamismo de la democracia, la transformación de la política progresista en una actividad productiva y socialmente legitimada requiere de contenidos e ideas capaces de responder a los desafíos de la mundialización y a las demandas de la sociedad. La Fundación Friedrich Ebert se concibe como un espacio de asesoría y capacitación de las fuerzas sociopolíticas democráticas y comprometidas con una perspectiva moderna de centro-izquierda. En dicho horizonte se enmarca el eje de los conceptos políticos innovadores, esfuerzo por captar y responder a los cambios de la sociedad, pero también de sugerir temáticas y agendas relevantes en la construcción de un humanismo cívico progresista.

Sin embargo, hace un tiempo que desde diversos ángulos y a partir de numerosos acontecimientos públicos, parece hacerse sentido común una imagen muy negativa de la actividad oficial e institucional de la política. Nos enfrentamos a una crítica a la política tal como ella se vive en nuestro país y en la que se mezclan los fenómenos de la globalización y el vaciamiento o pérdida de centralidad de la política con las herencias institucionales, culturales y actorales del antiguo régimen. A ello se agrega una serie de problemas más específicos: desorientación y perplejidad de la clase política mexicana, las relaciones opacas entre dinero y política, la presencia de poderes fácticos en el quehacer de la política, la ausencia de proyectos de futuro y la denominada distancia entre los ciudadanos y la política.

La Fundación Friedrich Ebert busca contribuir al fortalecimiento de las capacidades de acción y reflexión de los actores socio-políticos progresistas a través del diálogo y la difusión de conceptos políticos innovadores que brinden plataformas para la acción progresista y sobre todo, para el impulso de nuevas formas de hacer política. Con especial énfasis en el desarrollo de una cultura política progresista que sea capaz de lograr acuerdos transversales entre las diversas fuerzas de la centro-izquierda.

Un área de especial relevancia para la transformación democrática de las prácticas políticas se refiere a la formación de nuevos liderazgos democráticos y progresistas, de manera que buena parte de los esfuerzos de la Fundación Friedrich Ebert se orientan al fortalecimiento de las capacidades de líderes jóvenes y al recambio generacional. Otra tarea pendiente y de enorme trascendencia para la profundización de la democracia, se centra en la participación de las mujeres en el campo de la política; si bien existen avances en las últimas décadas, diversos diagnósticos señalan la baja representación parlamentaria, las dificultades de ascender en las estructuras partidistas y la permanencia del llamado "techo de cristal", así como las barreras socio-culturales para el logro de una plena igualdad en la toma de decisiones.

Otros conceptos que dan oportunidad para concebir la política y sus prácticas en términos progresistas, se relacionan con temáticas y problemáticas que desafían la democratización del espacio público y la construcción de un estilo de desarrollo incluyente, capaz de configurar políticamente los desafíos de la globalización, tales como:

1. Política social:

La democratización social, que incluye los fenómenos de la participación social, la superación de las crecientes desigualdades y el nuevo carácter de la exclusión conforman un nuevo escenario donde es urgente repensar el desarrollo en términos de ciudadanía. Implica concebir el proceso social como espacio de cambio estructural, movilidad social ascendente e integración social.

Para lograr un nuevo pacto social se requiere una distinción entre igualdad y equidad, la primera se trata de procesos y distancias a lo largo del ciclo de vida, mientras la segunda apunta a la igualación de oportunidades al inicio y no durante la trayectoria, como lo busca la igualdad. De ahí que la equidad es un criterio de políticas sociales gubernamentales, mientras la igualdad es un principio de la política social de Estado, es decir, de largo plazo y estructural orientada a la construcción de la ciudadanía social.

La búsqueda de mayor igualdad requiere que la sociedad desarrollo sistemas de protección y seguridad social basados en una Política Social de Estado, con sentido integrador, mediante instituciones que consideren simultanea y prioritariamente los principios de universalidad, solidaridad y eficiencia. Así, la universalidad no exime de la necesidad de ejercer determinados grados de selectividad, y no puede extenderse hasta niveles de protección que no sean financiables; los grados de solidaridad deben ser acordes con las exigencias de integración social y con la estructura de la distribución del ingreso; y la eficiencia no puede leerse sólo en los términos del ámbito macroeconómico, debe entenderse como la capacidad para maximizar los objetivos sociales con recursos escasos. Independientemente del grado y tipo de participación privada, el Estado mantiene responsabilidades indelegables, que tienen por finalidad garantizar los derechos de la población y evitar que los proveedores concentren la oferta de sus recursos en grupos sociales de mayores ingresos y de menores riesgos.

La reforma social debe guardar un equilibrio entre lo público y lo privado, revalorar la dimensión pública como principio de inclusión social e impedir el avance de lo privado y de los intereses particulares en la esfera de la integración social. La extensión de las relaciones privadas conduce a la fragmentación social, merma el espíritu público de la sociedad, enfrenta la lógica hiper-individualista con la racionalidad de la ciudadanía, imaginando a través de los discursos mediáticos, que el mercado es un escenario donde es posible ejercer los derechos sociales, como si se tratara de mercancías. El ciudadano queda reducido al consumidor, que muchas veces, no tiene capacidad ni siquiera de consumir.

La democratización social tiene como desafío la redefinición, expansión y fortalecimiento de la ciudadanía, así como la superación de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. La cuestión no sólo es qué modelo de desarrollo puede integrar en el espacio de una generación al sector excluido, sino qué tipo de sistema político es capaz de darle participación efectiva y protagónica sin estallar y sin caer en prácticas manipuladoras o populistas.

2. Liderazgos democráticos y progresistas:

La participación política y social de las nuevas generaciones constituye un elemento central para profundizar la democracia y mejorar la calidad de la política. En este sentido, la Fundación Friedrich Ebert (FESMEX) a través de su Programa de Liderazgos democráticos y progresistas, impulsa la formación políticas de los jóvenes. El objetivo es fortalecer las capacidades y destrezas de los actores social-políticos con el fin de transformar las prácticas políticas, así como lograr mayores aportes e impactos de su participación en la vida pública en diferentes niveles (nacionales, regionales y locales).

3. Democracia comunicacional:

En escenarios mediáticos, la llamada democracia comunicacional o simbólica no debe ser mirada como un asunto menor. La forma en que se distribuye la visibilidad pública de los conflictos sociales de sus portadores y sobre todo de los actores culturales que están detrás. La visibilidad pública es la condición para que las ciudadanías sean parte activa de la pugna distributiva, la negociación política y las decisiones que afectan, a nivel macro, el modo en que la igualdad se conjuga con el pluralismo de las identidades. El espacio de la democracia se ha transformado. Se ha creado un nuevo espacio comunicacional, tejido ya no de encuentros y muchedumbres sino de flujos y redes, en el que emergen nuevos modos de relacionarnos y de estar juntos, de convivencia social y de relación política. El nuevo espacio comunicacional produce otros dispositivos de percepción que aparecen mediados por la televisión, después por el computador y en poco tiempo más por la imbricación entre televisión e informática, en una acelerada alianza entre velocidades audiovisuales e informacionales. Lo que los nuevas expresiones ciudadanas demandan no es tanto ser representadas sino reconocidas. De ahí la importancia de acceder a los espacios mediáticos donde pueden ser escuchados y vistos. Hacerse visibles socialmente en su diferencia. Lo que da lugar a un modo nuevo de ejercer políticamente los derechos y de relacionarse con la actividad política.

En este sentido, nuestro trabajo se orienta a elaborar estrategias de comunicación para actores socio-políticos de la centro-izquierda. Como parte de sus propósitos en América Latina, la FES cuenta con el proyecto regional Consultoría de Medios de Comunicación y Comunicación en General (www.c3fes.net), con sede en Bogotá. Tiene por objetivo fomentar condiciones políticas y jurídicas acordes con una estructura democrática de los medios de comunicación, mejorar los mecanismos de reglamentación y control interno de los medios, así como apoyar el uso crítico de los medios de comunicación por parte de la sociedad civil.

4. Seguridad ciudadana y espacios públicos:

La diversificación y complejidad de las expresiones de la violencia social constituye un reto para el desarrollo de una sociedad pacífica, democrática y socialmente justa. De ahí que nuevas perspectivas progresistas han surgido en los últimos años para abordar los fenómenos relacionados a los riesgos sociales y los diferentes rostros de la violencia (directa, estructural, cultural), que afectan la libertad y los derechos de ciudadanía. Aunque no desconoce los aspectos policiales y de prevención, una concepción progresista de la seguridad ciudadana coloca en el centro de sus preocupaciones, políticas sociales encaminadas a la construcción de ciudadanía y estrategias de recuperación (promoción y ampliación) de espacios públicos.

5. Migración y desarrollo fronterizo:

En la última década el fenómeno migrante en la frontera sur y norte ha adquirido una importancia central en las relaciones subregionales. Desde una visión progresista, su entendimiento rebasa las respuestas tradicionales de la política migratoria, por lo que surge la necesidad de pensar en nuevas relaciones entre migración y políticas sociales como fórmula de un desarrollo regional transfronterizo con la participación de múltiples actores de ambos lados de la fronteras.

 

  
   

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